Con cientos de casos confirmados de COVID-19 en España, es de suma importancia empezar a informarse sobre lo que se puede o no hacer para detener la propagación del virus. Como explica la Organización Mundial de la Salud, el contagio de persona a persona se da a través de las partículas procedentes de la nariz o la boca que salen cuando una persona infectada tose o exhala. Y por eso, a mayor contacto, mayores posibilidad. Por supuesto, no se puede hablar de una infección de transmisión sexual (ITS), pero sí de una infección a cuya transmisión pueden contribuir determinados encuentros sexuales de forma indirecta.

Cuando se trata de tener sexo en tiempos de pandemia, ¿qué sería lo más prudente?

El COVID-19 no es una infección de transmisión sexual y por ende no se contagia por el sexo. Hay que entender, por sobre todo, que se trata de un virus que afecta a ciertas poblaciones de riesgo –adultos mayores, personas con sistemas inmunológicos deprimidos o enfermedades autoinmunes, y con afecciones respiratorias– pero que si nuestro sistema inmune está bien, deberíamos poder sobrellevar la situación. Y por ende, nuestras prácticas sociales y demostraciones de cariño no necesariamente se deberían ver afectadas

Cómo evitar riesgos

Pero ¿cuáles son los encuentros sexuales con mayor riesgo de contagio de COVID-19?

Con desconocidos/as

Fuera de un contexto de pareja estable

Con infectados/as de coronavirus

Con personas con síntomas respiratorios

Con individuos en cuarentena

¿La responsabilidad afectiva juega un rol importante?

Tiene que ver con ser lo suficientemente responsable y consciente como para asumir que también hay otros implicados y por eso es importante advertir, avisar y poder decir “no te acerques t porque no estoy [email protected] si me siento bien”. Pero esto debiese ser así siempre; cuando se tiene un herpes, una gripe o cualquier enfermedad contagiable. Especialmente si consideramos que se muere más gente por gripe común que por el Coronavirus. A su vez, si uno ve a alguien con síntomas, es importante saber que no es prudente besar y hay que tomar precauciones. Se trata de una regulación orgánica que es más fácil de plantear cuando hay pandemias, pero que deberíamos aplicar siempre. Más allá de eso, sin embargo, no hay que caer en un pánico colectivo. Sí, por ejemplo, saber que existen opciones y que se pueden desarrollar otras prácticas propias de momentos de aislamiento social, tales como el sexting, que son maneras de expresar el deseo sexual con menor riesgo de contagio. Pero nunca caer en una sobre preocupación, por decirlo así.

¿Qué sería la sobre preocupación en este caso?

Hay que tener cuidado porque para evitar este virus lo más importante es el sistema inmune, y si se desregula o nos estresamos, es más probable que contraigamos enfermedades de todo tipo. Por eso, se trata de lograr un equilibrio. Aumentar las prácticas de higiene pero mantener la calma. No vamos a dejar de tener sexo, ni casual ni en pareja, porque las muestras de cariño y los orgasmos aumentan los niveles de oxitocina en sangre y son positivos para nuestro sistema inmunológico. Además, no hacer algo que realmente queremos hacer implica un estrés que a su vez es dañino para la salud. Por eso, decir que detengamos el contacto implicaría un mayor estrés y eso podría ser peor. Tener momentos de placer, estimulación y excitación con la pareja estable o casual es clave. Y en ese sentido, no recomendaría optar por tener solamente sexo coital existen otras formas de tener una relación sin coito la cual vamos aprende en la semana del placer.

Recomendaciones

Ciertamente hay que tomarse la cuarentena responsablemente y tiene que existir una regulación, pero en la medida de que eso no implique un aumento en los factores estresores. Si el aislamiento social o la falta de sexo te genera estrés y malestar, hay que encontrar la forma de mantener esa actividad sin poner en riesgo a otros. No obstante, también puede ser un momento de reflexión. Es clave saber que donde haya relaciones y encuentros humanos, hay mayor probabilidad de contagio, entonces tampoco es malo aprovechar este tiempo para replantear esa necesidad de constante contacto. Por el resto, depende de uno: hay que equilibrar en la medida de que sea positivo o no para nuestro bienestar mental porque eso incide directamente en el bienestar de nuestro sistema inmunológico. ¿Me deprime la falta de contacto social? ¿Puedo vivir un tiempo sin y aprovechar de evaluar otras cosas? Todas son preguntas válidas. Porque el impulso de tener relaciones sexuales va estar, especialmente ahora que vamos a tener menos actividades, y las personas se van a seguir deseando y comunicando, entonces es cosa de saber que se trata de una ecuación: qué costos y beneficios va tener para mí y para los demás.